domingo, 20 de julio de 2014

Muñeco azul

El aire que entra es caliente, afuera debe estar el clima ardiendo y aquí el doble. Cree que es mejor respirar por la boca, siente su cuerpo hiperventilar, ningún poro ha dejado de sudar, esta mareado y cansado. 
Se encuentra con la imagen de una melena negra que sonríe entre sombras que no logra entender. 

Las manos tiemblan y piensa en sus dos hijas que ya cumplen 5 o 6 años, intenta recordar pero sabe que lo ha olvidado y sus ojos lloran del desespero de saberse impotente frente a una realidad que lo abruma, llora por el calor que lo cobija y siente que quiere morir para sentir algo de frío, recuerda una puerta cerrándose una botella abriéndose, un traje de un muñeco azul que a sus hijas les gustaba, un cuerpo cayendo al suelo y unas lagrimas sabor licor en su rostro.

Cierra y abre los ojos, al abrir está justa al frente un niño de melena rubia sentado, mirándolo con ojos azules y con un helado en la mano. Hace calor y se levanta de donde está, toma al niño de la mano y se va saltando como sus hijas le decían que ese muñeco azul saltaba. 

martes, 1 de julio de 2014

El azar es azul

He tenido abandonado al blog, prometo volver en este mes a escribir aquí. Por ahora los dejo con uno de mis poemas favoritos, es de Ángel José Fernández.

10

El azar es azul, así lo expresa
la música del mar
de arenas movedizas, tropezón
de este ser
que apaga su caída
con su temple motor.

La pesadilla es irse acostumbrando
a cruzarse de manos y doblar aspavientos,
escuchar a la muerte
como en un caracol
con sus palabras huecas y acercarse
hasta ser,
puro en su tumba, sólo el torpe
que uno mismo se erige en el abajo.

Vaya pancarta silenciosa,
calamidad de viva roca sorda
y roca viva a golpe y sangre.
Vaya.


De Tempestad en la lumbre, en "Nocturno al amanecer", 1984.