lunes, 12 de julio de 2021

3:40am

"Eras una figura hecha sombra en la oscuridad. Estabas de pie en una esquina, tenías falda de color lila y una blusa animal print, al frente estaba el puente o un puente, no fumabas el cigarrillo que se quemaba en la mano. Me acerqué pensando que aquel lugar era peligroso para los dos; algunas luces de algunos autos que pasaban lejos de ahí dejaban ver partes de tu cuerpo, veía con mis gafas y vos no eras vos, por lo menos no la que recordaba, eras la que sos ahora, no la que fuiste la última vez que te vi. 

-Todo está bien, dijiste mirando mi rostro sin afeitar. 

- Tengo miedo del peligro, te decía mirando tus labios sin labial. 

Caminamos por calles empedradas que se desfiguran con el pasar de la noche, no habían estrellas y se sentía un vacío en el estómago. Vos estabas hermosa con tu sonrisa de cuando guardabas un beso como secreto en medio del pasillo de la casa de tus padres, en aquellas tardes de verano en una Ciudad Solar que aún no conocía la lluvia. Sin darnos cuenta caíamos de nuevo en la vía con el puente, donde los autos pasaban como olas de mar que golpeaban con el viento y el sabor a aire con sal caía sobre nuestra cabeza descubierta. 

No era necesario hablar porque con la mirada ambos sabíamos que era un sueño, que nada era real, ni mis caricias a tu cabello delgado, ni tus besos que cerraban con una mordida al final.

- ¿Recuerdas lo que leí hace años? sobre que las mujeres que muerden al besar destrozan los corazones, decías casi como un susurro, como si te hablaras a vos misma sobre mis recuerdos, porque al final de todo, tus recuerdos son los míos, los que olvidé mientras veía pasar la lluvia y el sol. 

Estábamos afuera del barrio viejo, el camino era empinado, lo suficiente para no ver lo que estaba al final, mis pies temblaban del frío mientras los viejos amigos pasaban por el frente celebrando el final de una batalla que nunca empezó. Me tomaste de la mano y me llevaste por esa loma llena de huecos e historias que conocía y nunca te pude contar.  

Sonó un estruendo y los ancianos salieron de sus casas viejas a ver fuegos pirotécnicos, celebraban mientras las casas nuevas, modernas y con nombres llamativos se desmoronaban. Las casas viejas se sacudían como un perro y todo lo que era nuevo cayó como escombros que ya nadie volverá a usar, tus manos sudadas casi se sueltan y supe que todo iba a terminar. 

Tu falda lila empezó a bajar con mis manos apoyando tus piernas, olías como siempre creí que olías. En el cielo hay estrellas, las vi por medio de tus ojos no tan negros, no tan verdes. Sentía que me perdía mientras las calles se llenaban de voces celebrando una libertad que nada tiene que ver con nosotros, porque el mundo de afuera nunca entendió que no había nada qué entender. 

-¿Te volveré a ver? Pregunté como un niño esperando que su primera profesora le asegure que se volverán a encontrar cuando ambos regresen a estudiar. 

Guardaste silencio y me miraste como quien mira algo extraño que nunca conoció y que no existe, porque para existir es necesario que vos lo inventes. Tus labios se abrieron para respon..."

-El mensaje superó la extensión permitida, pulse 1 para guardar, 2 para borrar, 3 para intentarlo de nuevo.

3:43am me dice el reloj del celular, pulso 2. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario